Cincuenta dueños te abren la puerta
con nuevos clientes.
Dices a qué empresa quieres entrar y alguien en la mesa que tiene el contacto con quien decide, o quien te lleva con él, te presenta con su nombre encima.
No es un teléfono que alguien te pasó.
Es alguien que ya te está esperando.
Por eso se abren las agendas, en un club donde hay tres de tu giro, nadie presenta a nadie.
Cuesta menos que un ejecutivo de ventas. Y ninguno trae cincuenta agendas detrás.
Tú decides qué pides y a quién le abres, cada puerta que pediste, cada presentación que te hicieron y lo que cerraste queda registrado ahí en plataforma.
Al cerrar el año no discutes si valió.
Lo lees.

Nadie te recomienda con su nombre encima por haber leído tu perfil. Te recomienda porque desayunó contigo y sabe cómo trabajas. Estar es el compromiso que adquieres con los otros cuarenta y nueve.
En DAVOS entras porque un Consejero te propone y el Fundador lo aprueba. Cincuenta sillas, una por giro: el día que alguien toma el tuyo, se bloquea.